Cierre de Itinerario Fotográfico
Charla en el Subsuelo del Pabellón Argentina
Ciudad Universitaria de Córdoba – Argentina20 Sep 2007
La charla duró alrededor de 2 horas, y fue valientemente desgrabada por Vero Maggi.
Está editada en un documento pdf de 14 páginas, que puede descargarse para imprimir desde aquí
para todos aquellos a quienes leer en pantalla nos resulta cansador.
A los fines de estimular un diálogo sobre los temas que se fueron charlando, vamos a postearla en varias partes.
Aquí la primera, una introducción a la idea curatorial de la muestra, que fue resumida off the record por problemas técnicos de los primeros minutos de la charla.
Invitamos a los lectores a dejar sus comentarios debajo.
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Primera parte: Resumen de la Introducción que no fue grabada
Presentación de la muestra Itinerario Fotográfico
Lila Pagola:
La intención de esta charla, y de la muestra en sí, es activar ideas, discusiones acerca de la fotografía contemporánea en Córdoba.
Queremos introducir la charla comentando el criterio curatorial, porque nos parece una instancia interesante para hacerlo público en detalle y discutirlo. Claramente, la muestra se plantea como un panorama de las prácticas artísticas fotográficas en Córdoba, y no representa “lo mejor de ella”, sino una selección necesariamente parcial e incompleta que busca señalar algunas diversidades dentro de tres grandes filiaciones de origen desde las que se trabaja en Córdoba.
Estas serían, en Córdoba: la de las artes plásticas, la de fotografía propiamente y la de quienes vienen del cine.
La hipótesis primera era señalar las marcas de esas filiaciones, reuniendo un grupo de obras de autores que fueran “representativos” de ellas. La segunda operación fue establecer una especie de “contrapunto” entre las obras (su filiación de origen) y los espacios donde se mostraban, buscando mostrar aquellas cosas menos probables o frecuentes de ver para el público que habitualmente circula por esos espacios.
Así, en la fotogalería de Ciencias económicas, reconocemos un espacio habitado usualmente por fotógrafos, si bien las propuestas son diversas, pero el público proviene en gran medida del ámbito de la fotografía “disciplinar”. Montando las obras descubrimos que también circulan y ven las propuestas, aquellos que pasan por ahí, camino de otras actividades, vinculadas a la economía y la gestión cultural (por el curso que se dicta en ese espacio).
Nos propusimos montar allí las obras que resultan en ejercicios “plásticos” de la fotografía, donde en general los autores tienen escasa formación específica (o la adquirieron por fuera de su formación académica) y se aproximan a la foto en términos de registro (Espósito, Gilardi en cierto modo, y Esteve) o tensionando el límite de ese registro mediante la posproducción (Romano).
Por otro lado, la sala del Cepia es un espacio visitado mayormente por gente de la escuela de artes de la UNC, de todas sus carreras, pero en general estudiantes universitarios de arte, y muchos de los que exponen provienen de allí mismo, como egresados.
Nos parecía interesante ubicar allí los discursos mas propiamente “fotográficos”, que usualmente no interesan a los artistas que provienen de la plástica, por su referencia directa a la realidad, o cierto desplazamiento que cita la tradición de la fotografía.
En Pascual, instantáneas de Córdoba, agrupadas temáticamente; en Zanotti, un ejercicio de publicidad-ficción; en Andrade, un escenario donde algo sucedió o podría suceder, robado a través de una ventana a la realidad, y en Repetto, una variación estrictamente fotográfica de la performance, en cuanto el registro de una acción (una modelo de dibujo posando clásicamente) queda plasmado en papel heliográfico.
El tercer espacio es este mismo, el del Subsuelo del Pabellón Argentina, que se caracteriza por tener mucho público circunstancial, en general que viene a “hacer otra cosa y baja a ver”.
Aquí se presentan las obras de Adriana Bustos, que por un lado, no podía ser mostrada en otra parte por sus dimensiones, y además tiene varios niveles de lectura en tono local, que pueden ser abordados sin mayores referencias que alguna atención puesta a la realidad inmediata: los cartoneros y sus caballos, y el paisaje tradicional en la tradición de la pintura de Córdoba, esa misma que circula incluso en postales turísticas.
Abajo estaban Mónica Jacobo, con dos referencias que también pueden ser abordardas desde furea del arte, como los controvertidos e inútiles puentes que construyera algún gobernante de la última dictadura militar en Córdoba, y por otro, la iconografía del Juego Counter Strike.
Verónica Maggi citando sutilmente también, desde la autorreferencia biográfica, el mismo período de nuestra historia reciente, en sus fotoperformance con las fotos de su madre proyectadas en el cuerpo.
Facundo Arias, montando paisajes sin disimulo en su duplicación de elementos, señalando la extrañeza de lo real, y su carácter ineludiblemente construido. Y por último, Rodrigo Fierro con sus personajes fotografiados en espacios clásicamente cordobeses, pero también universales de la ciudad contemporánea, donde artistas mujeres se muestran en un juego que roza por momentos lo real, y en otros se torna claramente un juego.
Nos preguntábamos básicamente en que medida la formación de los autores influye sobre su producción, su discurso, sus intereses y expectativas.
Invitamos a David Schafer, que es fotógrafo, docente de Fotografía aplicada en la Escuela Spilimbergo, y que trabaja también en el diario Día a Dia, a comentar con nosotros su visión de las obras y de la fotografía en Córdoba en general.
Las primeras ideas que intercambiamos fue alrededor de un comentario de David, sobre la concentración de las obras en espacios físicos interiores, que no permitieron que la gente que no circula por esos espacios se enterara de lo que estaba sucediendo, y también como una característica de las propuestas, tanto la curatorial, como de los artistas.
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